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[aymara] Buena o mala depende de los ojos de uno
Veamos y comentemos las noticias que vienen a continuación. O nos quedamos hablando del futbol?, me parece que no.
Elías Ticona
Estimados Hermanos:
Lo ocurrido en Ilave de ninguna manera es un hecho aislado y menos responde a la imágen estereotipada del viejo colonialismo, que remozado vierten los intelectuales de la inteligencia criolla. La nación aymara está emitiendo los mensajes inequívocos de su voluntad libertaria y libredeterminista, en esa perspectiva no importan los ordenamientos jurídicos estatablecidos en las repúblicas que tienen descuartizados sus territorios. Lo ocurrido en Ilave, es parte integrante de un Movimiento que se manifestó primero con la quema del edificio de la ciudad de El Alto para extirpar a un alcalde misti y corrupto, y hace menos de una mes ha sido Ayo Ayo. En esta perspectiva ciertamente es el Qullasuyo, el Collao, que vuelve a manifestarse con el ejercicio, no de justicia comunitaria, sino de la administración de la pena capital en evidente desafío a los estados republicanos.
Un referencia histórica vale hacer: a principios del siglo XX, cuando el gamonalismo se engullía tierras aymaras, un militar el Mayor Teodomiro Gutierres que fue enviado desde Lima para apoyar a los mistis en el despojo de la tierras indígeas se convirtió en indio, Rumimaki, su acción así como su mensaje se irradió más allá de Puno cruzó el Desaguadero y se convirtió en el cucu del gamonalismo paceño, quienes denunciaban a Rumimaki lideraizando a indios en rebelión.
Hoy como hacen cien años, el siglo XXI se avisora como el escenario de la reconstitución de la nación colla!
Carlos Mamani
Perú: En defensa de los ilaveños
(Por Alain Dueñas Huacasi)
20 de junio.- El 26 de abril del 2004 se produjo un caso sui generis, de rebelión a la autoridad cuando el indignado pueblo Aymara de Ilave liquidó al alcalde Cirilo Robles, acusándolo de corrupción y nepotismo, y el 27 Abril, el prestigioso diario la República publicó en primera plana: Quiebra del estado de derecho en Puno: Barbarie, lo que no tardó en hacerse eco en César Hildebrandt, Alfredo Barnechea, Luis Rey de Castro, etc. quienes sin analizar concienzudamente utilizaron frases muy duras para juzgar la actitud de los Ilaveños.
¿Por qué este afán de presentar a las comunidades campesinas como hordas bárbaras?, expresiones como la del columnista del diario expreso, Luis Rey De Castro quien en su artículo ?De bárbaros y matones? sostiene así: (cito textualmente sus palabras) ?la ?nación aimara? dejó hace muchos siglos de producir admirables frutos de creación cultural y hoy produce hordas bárbaras?
¿No hay en estas afirmaciones un prejuicio de casta, y por qué no, racial, por parte de una escasísima minoría de ancestro europeo que tiene el control del estado, sintiéndose dueña de la misma y que no le cuadra la idea, de que el monopolio de la administración de justicia haya quedado resquebrajado?
Y es que valgan verdades, el orden jurídico que encarna al estado Peruano responde más a los requerimientos de la idiosincrasia caucásica que de la idiosincrasia andina, no obstante que los andinos constituimos la abrumadora mayoría del país, y solo una federalización basada en criterios étnicos y geopolíticos nos ayudará a superar esta injusticia social incubada desde hace siglos.
Los intelectuales conservadores, limeñistas a ultranza, tienen algo en común de querer ver solo las consecuencias negativas de lo ocurrido en Ilave, y de que si ha habido consecuencias positivas, aleccionadoras, ellos no quieren ver eso, simplemente se encierran dentro de sus estrechos criterios simplistas diciendo, ?ha sido una actitud bárbara y punto?, pero por qué no analizar este hecho desde una óptica más sabia, reza un proverbio zen: ?lo malo hay que describirlo utilizando palabras sabias y lo bueno en función de palabras comunes y corrientes así equilibramos las dos tendencias?
Apelo a la sabiduría oriental diciéndoles a los detractores de los Ilaveños, que ese hecho ha contribuido ha desnudar la ineficacia del estado, ha estimulado el debate respecto a la relación Lima-Provincias, ha sensibilizado a la opinión pública respecto a la incidencia negativa de la corrupción, etc.
No es acaso eso algo positivo, no va a contribuir eso, ha acelerar la evolución política del país, lamentable eso ha tenido un costo, una valiosa vida humana se ha perdido, pero ese ha sido el precio por esto, y dejemos ya de llorar sobre la leche derramada por favor, y no pretendamos asumir esto como que el ?Estado Peruano? se cobre la revancha por la afrenta sufrida.
Frente a esto tenemos que actuar con cautela, sin arrebatos caso contrario solo se estaría alimentando el resentimiento de las comunidades aymaras, hacia el estado criollo por el cual no se sienten representados ni políticamente, ni étnicamente y que los mira desde lejos sin querer involucrarse en sus problemas excepto cuando se presente la oportunidad de reprimirlos como ahora se pretende hacer.
«»Entre la legalidad y la justicia.- ?Lo justo no siempre es legal y lo legal no siempre es justo?, pero sería polémico determinar que si lo legal debe estar por encima de la justicia o viceversa. Frente a este hecho el caso Ilave solo es analizado como que lo único que importara es la legalidad, ignorando olímpicamente otros factores que podrían ayudar entender mejor este problema.
Estamos pues ante un típico caso de reduccionismo jurídico por parte de las autoridades e intelectuales limeñistas (salvo raras excepciones), que reducen los problemas del país a explicaciones escandalosamente simplistas, negándose a aceptar que en la mayoría de comunidades campesinas, donde la influencia del estado es inexistente, imperan las normas del derecho consuetudinario (una especie de jurisprudencia alternativa basada en las tradiciones autóctonas) porque los comuneros miran la constitución del país o la jurisprudencia occidental, con la misma extrañeza que Atahualpa alguna vez miró la Biblia cristiana
Por añadidura ellos hacen más esfuerzo mental para comprender a los criollos que éstos a ellos, baste citar por ejemplo, en la lengua, ellos necesitan ser bilingües para poder desenvolverse, ellos necesitan ser autárticos, autosuficientes, etc. por citar uno de tantos casos y es que la diferencia entre andinos y criollos marca la diferencia en el acceso a las oportunidades siendo la desventaja para el quechua o el aymara no obstante que son los mejor preparados para sobrevivir en condiciones rudas, espartanas.
Dejemos de lado las explicaciones unilaterales, no son adecuadas para explicar la erupción súbita de este fenómeno social. (El reduccionismo nos ha llevado al pésimo de estilo de concebir el desarrollo del país solo en función a lo que piensan los economistas y los abogados, lo que contribuye hacer del estado un ente burocrático y no productivo).
Decía Dan Smith ?No hay una sola causa que, por sí sola y por importante que pueda parecer, sea responsable de un conflicto social. Las teorías que explican los conflictos sociales a partir de una sola causa simplifican de manera excesiva la realidad histórica. Indagar la causa más importante de los conflictos sociales no es una buena vía de análisis. La cuestión básica que debemos plantearnos no debería ser en ningún caso cuál de las causas que concurren en un conflicto es la más importante, sino cómo interactúan las diferentes causas en cada caso?.
«»La descomposición del orden jurídico.- Supongamos que el orden jurídico en nuestro país fuera efectivo. En este caso lo sucedido en Ilave sería injustificable, pero no, pues para nadie es un secreto que aquí el poder judicial carece de buena reputación, pues las leyes hipócritamente se acatan pero no se cumplen y conste que el mal ejemplo empieza con quienes moralmente están obligados a dar el buen ejemplo o sea las autoridades judiciales, los políticos que legislan en el parlamento.
Pero ahí arranca el mal ejemplo, con la tolerancia a la corrupción o el acto indecente como el protagonizado por nuestra máxima autoridad de la nación, la fiscal Nelly Calderón quien adulteró su edad con la finalidad de cumplir los requisitos para ampliar ilegalmente unos años más su permanencia en el alto cargo, tal como publicara el diario la Republica el 2 de Abril del 2004, hechos tales solo contribuyen a pauperizar la credibilidad del poder judicial y a consolidar la inefectividad de nuestro orden jurídico creando condiciones para justificar hechos como lo sucedido en Ilave.
Es más, ese hecho solo vendría a ser un síntoma de la descomposición del poder judicial que se refleja en la última encuesta realizada a fines de abril 2004 por la empresa Apoyo donde la aprobación al poder judicial solo alcanza el magrísimo 11%, que prácticamente se ha estandarizado desde hace un buen tiempo y que en estos últimos años en ninguna encuesta realizada, el poder judicial ha salido bien parado, ante esta realidad ¿como pretender entonces que el pueblo respete un orden jurídico donde la eficaz administración de justicia es la excepción en la regla?.
Frente a este deprimente resultado me pregunto ¿es un acto de justicia darle nuestro apoyo moral y material a este estado de derecho? Es como si Ud. me dijera que yo le premie a quien no ha acumulado el puntaje necesario para recibir la recompensa. No, no es justo poner la manos al fuego por este ruin estado de derecho.
Esto nos coloca frente a la incomoda disyuntiva de que si nos aferramos con uñas y dientes a la legalidad, la justicia se nos escapa, y viceversa una especie de principio de incertidumbre dentro del ámbito jurídico-moral, lo que nos enseña que no debemos adoptar una postura rígida fundamentalista frente a la ley como pretenden las autoridades Limeñas.
Hans Kelsen en su teoría pura del derecho, decía ?Si el estado es un orden jurídico y si personifica la unidad de ese orden, el poder del Estado no es otra cosa que la efectividad del orden jurídico? otra vez me pregunto cómo nuestro tambaleante orden jurídico criollo puede ser efectivo con tan bajo nivel de aprobación quizá entre los más bajos del
mundo, ¿como puede ser efectivo con ejemplos tan bochornosos por parte de sus representantes?
Y si el estado es el orden jurídico efectivo, entonces lo que tenemos en el país no es un verdadero estado sino un remedo de estado que ha hecho del poder judicial a través de toda la historia Repúblicana un apéndice de los mezquinos intereses de la politiquería criolla que en muchos casos han convertido a los partidos políticos en asociaciones delictivas, entonces lo que necesitamos en el país es un estado verdadero.
Hugo Neira en su articulo titulado, ´De señor a paje. Ilave´, concluye que en el Perú no hay Estado, y efectivamente los Peruanos que sudamos la gota gorda para llevar unos soles a casa, nos sentimos desamparados frente a los abusos de las grandes empresas transnacionales, quienes no tienen un estado que esté dispuesto a hacerles frente, cuando estos abusan de los intereses de los consumidores y es que al Estado le interesa más lo que piensa un ejecutivo subalterno de una transnacional minera o de otra índole que lo que piensan 10,000 ilaveños, y en estas condiciones no podemos aspirar a tener un estado verdadero, esto tiene que cambiar.
«»Estado de derecho versus normatividad extralegal.- Paralelamente en el momento que sucedía lo de Ilave, en ese momento 2 mil ronderos Huancabambinos de la sierra Piurana, marchaban armados de palos y látigos para desalojar un campamento minero que sin la aprobación de los pobladores pero con la aprobación del estado se habían instalado para realizar trabajos en zonas adyacentes a sus campos de cultivo, era obvio que ellos estaban dispuestos hacerse justicia por sus propias manos ante la inacción del estado que da concesiones a las empresas mineras sobre terrenos comunales como que fueran tierra de nadie.
Pero extrañamente la mayoría de medios de comunicación importantes de la capital no le prestaron importancia al hecho, los únicos medios que dieron amplio despliegue fueron emisoras y periódicos provincianos como radio Marañón y los periódicos el Tiempo, y Regional ambos de Piura y si el enfrentamiento entre los Ronderos y la policía defendiendo la
mina, hubiese tenido desenlaces fatales, la prensa limeña, al unísono hubiesen admitido ?tantos días con el problema y por qué el estado no hizo nada?.
Es que los dueños de los grandes medios de comunicación del Peru se desentienden de los problemas de las provincias, no informando, o en otros casos malinformando y cuando el problema les estalla en la cara, se lavan las manos como Pilatos pero a costa del Estado.
Y es que la culpa no solo es del estado sino del hipercentralismo limeñista que está fuertemente enquistado en los distritos más opulentos de Lima que están mejor conectados con Miami que con el Perú profundo.
Lo común entre los campesinos Ilaveños, y los ronderos huancabambinos es que estaban dispuestos hacerse la justicia por sus propias manos, y si la prensa minimizó la movilización de los ronderos, entonces qué podemos esperar del Estado, el Estado actúa cuando la prensa chilla, zapatea y si la prensa calla más fácil le resulta al Estado hacerse de la vista gorda, así que señores de los medios de comunicación Limeños, no miremos solamente la paja en el ojo del estado.
Hernando de Soto en su obra: El otro Sendero, aduce de que allí donde el derecho oficial falla, es donde surge el derecho alternativo, que él ha denominado ´Normatividad Extralegal´ desde esta perspectiva lo sucedido en Ilave sería una manifestación de la ´normatividad extralegal´ que por supuesto no es un caso aislado, pues es frecuente que en barrios de alto índice delincuencial, sean los vecinos quienes se hacen la justicia a su manera, organizando juntas vecinales que se
encargan de capturar delincuentes e infringiéndoles castigos corporales y de otra índole y en el peor de los casos terminan en desenlaces fatales.
Hace tres años los nativos aguaruna cansados de la inacción de las autoridades por los abusos que cometían los colonos (en la provincia fronteriza de San Ignacio ? Cajamarca) se hicieron la justicia por sus propias manos con el saldo trágico de 11 colonos muertos. Esto pone en evidencia que ´la normatividad extralegal´ actúa como contrapeso frente a las deficiencias del estado de Derecho.
«»Una nación sin Estado.- Dentro de un orden jurídico eficaz el caso de Ilave seria un atentado a la vigencia del estado de Derecho, un acto de barbarie o como quiera llamarseles pero si nos colocamos en el otro extremo y consideramos el hecho como un acto de justicia colectiva que garantiza la punibilidad frente a los actos de corrupción de las autoridades, teniendo en cuenta, que el estado de derecho en nuestro medio ha degenerado en actitud cómplice de los actos de corrupción porque las leyes se acatan pero no se cumplen...
Y no es que haya perdido fe en el Estado, sino que considero que existe un estado alternativo en estado de gestación, y son las juntas comunales quechua-aymaras que exigen hacer uso del derecho a la autodeterminación tal como lo consagran las Naciones Unidas en uno de sus acápites, una autodeterminación que finalmente los lleve a constituir una gran república andina federal, hecha a imagen y semejanza de su idiosincrasia que es diferente a la occidental.
Al respecto Israel Arias Quijano en su artículo El Pueblo Aimara: ´Un Tibet Amerindio´ habla de lo sucedido con los inuits, en Kalaallit (Groenlandia) y en Nunavut (Canadá) quienes se autogobiernan pues en un determinado momento los estados a los cuales pertenecían les dieron automonía.
Ezequiel Ander?Egg, admite que se suele confundir erróneamente la nación con el Estado; la primera es un constitutivo étnico?sociológico, el segundo es un fenómeno político desde esta perspectiva, la política tradicionalmente, abrumadoramente ha sido una actividad de criollos dentro de la argolla política el andino siempre ha sido una minoría no
obstante que representa a una inmensa mayoría.
Pero su ausencia es más notoria en las altas instancias del estado donde abrumadoramente predominan los criollos; esto permite que nosotros los andinos seamos un estado sin nación y la única salida para superar esta tremenda injusticia social es el autogobierno andino y en esa línea está también el líder aymara Boliviano Felipe Quispe Huanca, el Mallku.
El autogobierno permitiría la creación de un estado alternativo de raigambre andina y evitaría estar permanentemente colocado frente a la disyuntiva de seguir tolerando, pacientemente la corrupción o de tomar el toro por las astas, pues el derecho alternativo temporalmente permitiría apelar a medios que escapan a las limitaciones impuestas por la jurisprudencia occidental fuertemente influida por el derecho canónico cuyos alcances no están a la altura del reto que plantean los periodos de turbulencia social como el que estamos viviendo.
No se trata de optar maniqueísticamente entre la legalidad o la justicia, entre el derecho formal o el alternativo, sino de admitir que vivimos tiempos de turbulencia social, y por qué no reconocer que en el país por la fuerte crisis económica a la que estamos sometidos, nuestros ánimos están exaltados y es precisamente en periodos de turbulencia social donde la ´normatividad extralegal´ emerge con brio inusitado.
Y es así, las evolución de las sociedades entran a un punto de inflexión oscilando entre la estabilidad y la turbulencia, en esa medida también oscila la normatividad legal y extralegal, la Revolución Francesa se desenvolvió dentro del cauce de la ´normatividad extralegal´ y después se diluyó para dar inicio a una nueva etapa.
«»Los bárbaros son los corruptos.- Me pregunto: ¿Alguna vez alguien en este país se atreverá a juzgar los actos de corrupción como actos de barbarie? Y de hecho la sumatoria de los actos de corrupción barbarizan el país en el sentido de que la corrupción principalmente estatal alentada desde las más altas esferas crean las condiciones para que el
ciudadanos desconfie de sus autoridades con el añadido de que terminan perdiéndoles el respeto y es por eso de que ya es algo frecuente que el presidente de la República en cada acto oficial tenga que exponerse a las miradas irrespetuosas del pueblo que ve en el, la punta de lanza de la corrupción generalizada.
¡Qué contraste en el antiguo imperio inca donde el alto funcionario que pedía audiencia ante el Inca, se retiraba caminando hacia atrás para evitar darle la espalda al Inca en señal de respeto, a diferencia de eso hoy a nuestro presidente, no solo le dan la espalda, sino lo pifian, le lanzan tomates malogrados y es que el comportamiento honesto, transparente, inspira respeto, y precisamente de eso adolecen los funcionarios de este gobierno encabezados por Toledo, al no tenerle respeto a la máxima autoridad del país prácticamente los funcionarios Públicos hacen su festín.
Entendamos que la grandeza de un país se da un función del respeto que le puedan tener el pueblo a sus autoridades, pero el respeto se lo tienen que ganar.
Arequipa, 3 de Mayo del 2004
Sergio Huanca Yruri, Alain Dueñas, investigadores sociales. quimanisa@xxxxxxxxxxxx - Kimaniza@xxxxxxxxxxx -
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