//============================= LAYOUT =============================== require_once("layout.php"); echo piqi("AYMARA: un lenguaje, una cultura y un pueblo",""); echo $tawila; echo "
"; echo $titular1; echo "Introducción al Lenguaje, Historia, Cultura y Religión del Pueblo Aymara"; echo $titular2; //=================================================================== ?>
| 1.-Lenguaje Aymara |
Es el Aymara un Lenguaje Artificial?
Elisiones vocálicas en Aymara
El aymara altiplánico, ó simplemente aymara, es un lenguaje andino hablado por
un millón y seiscientos mil personas, en las proximidades del lago
Titicaca. Más precisamente, según los últimos censos de Bolivia y Chile
(1992) y del Perú (1993) existen 1.237.658 aymaristas bolivianos, 296.465
aymaristas peruanos y 48.477 aymaristas chilenos.
También existen varias comunidades de las provincias argentinas de Salta
y Jujuy que se autoproclaman aymaristas aunque no hablen esta lengua.
El aymara altiplánico tiene dos lenguas hermanas: el Kawki y el
Jaqaru,
ambos hablados, todavía, en algunas provincias serranas de Lima.
Desde el siglo XIX algunos estudiosos como Antonio Raymondi,
Sebastian Barranca y Julio C.
Tello sospecharon de un parentesco entre estas tres lenguas.
Fueron los trabajos lingüísticos de Marta J.
Hardman, durante los años 60 del siglo XX, que confirmaron plenamente esta
conjetura. Hardman mostró que el aymara altiplánico, el jaqaru y el kawki son
miembros de una misma familia lingüística a la que ella denomina de familia
jaqi. Por otro lado, Alfredo Torero denomina a esta familia de
aru. Recientemente, Rodolfo Cerron-Palomino propone que la
denominación de esta familia sea aimara. El argumento de
Cerrón-Palomino es la necesidad de nomenclatura simétrica con respecto a la
familia lingüística quechua, donde nombres como simi no fueron
aceptados. En estos primeros años del siglo
XXI, de acuerdo a la información que poseemos y con mucha aflicción, podemos
decir que el kawki puede estar extinto; mientras que el jaqaru, con base en
Tupe (Yauyos), se debate en la lastimante agonía de ser hablado por
unas pocas millares de personas tupinas, casi todos ellos viviendo en la
ciudad de Lima. Esto hace prever que en una o dos generaciones el jaqaru,
segundo miembro de la familia aymara, también pase a pertenecer a la clase
de las lenguas extintas.
Por otro lado, la teoría de un posible origen común, una misma lengua madre, del aymara y el quechua parece estar quedando sin validez. R. Cerrón-Palomino, M. J. Hardman, entre otros, señalan que el error fundamental de los partidarios del quechumara (Orr y Longacre), como es denominada esa supuesta lengua madre común, es que sus argumentos están basados solamente en la comparación del aymara altiplánico y la variedad del quechua cuzqueño-boliviano y no de todas las familias de ambos lenguajes. Es plausible que conjeturar alguna teoría a este respecto tiene que ser un resultado de considerar las familias lingüísticas, con la mayor completitud posible, de ambos lenguajes como son el Quechua I (Huayhuash) y Quechua II(Huampuy) y todas sus sub-familias diseminadas en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina así como a la familia jaqi ó aru ó aimara y sus lenguajes/dialectos aymara(altiplánico), kawki y jaqaru. Esto llevaría a la reconstrucción hipotética del proto-quechua y del proto-aymara que, según parece, están a buena distancia de un origen común.
El primer estudio gramatical y lexical del lenguaje aymara fue hecho por el jesuita italiano Ludovico Bertonio, a finales del siglo XVI, mientras cumplía su misión en Juli(Chucuito, Puno). Bertonio estudió al aymara usando como referencia a la gramática latina. Durante los cuatro siglos siguientes a Bertonio los otros estudios del aymara continuaron a tener como marco de referencia a los modelos gramaticales indoeuropeos. Se considera al trabajo de Ellen Ross, en 1963, como el primer estudio del aymara usando conceptos de la lingüística moderna, sacudida de los defectos de los anteriores estudios. Posterior a Ross aparece el equipo de lingüistas de la escuela de Florida bajo la dirección de M. J. Hardman. Todos los estudiosos de la lengua aymara reconocen que los resultados de esta escuela son de los más importantes hasta ahora conocidos.
La representación alfabética del lenguaje aymara ha merecido más de 30
propuestas diferentes, a comenzar con la del propio Bertonio. Buena parte de
estos sistemas fueron inadecuados para la realidad fonémica del aymara. En los
años 60's el profesor boliviano Juan de Dios Yapita, un aymara hablante
miembro de la escuela de Florida propone el alfabeto sobre el cual está
basado el actual alfabeto unificado ó único. Este alfabeto tiene
carácter oficial, reconocido por Decreto Supremo DS-20227 del 9 de mayo de
1984 por el gobierno boliviano y también por Resolución Ministerial RM-1218
del 18 de Noviembre de 1985 por el gobierno peruano. En Chile es reconocido
como el grafemario aymara. Este es un alfabeto fonémico con 26
consonantes y 3 vocales (Figura izquierda).
De acuerdo a la categorización clásica de las lenguas; inflexivas, aglutinantes y aisladoras, el aymara es una lengua aglutinante. Mientras que de acuerdo a la clasificación moderna que tiene una escala contínua desde lenguajes analíticos hasta los lenguajes sintéticos, el aymara está en la zona de los lenguajes sintéticos. Una otra característica del aymara es su sistema de cuatro personas gramaticales. El carácter aglutinante aymara se debe a las propiedades de sus dos clases morfológicas fundamentales: raíces (verbos, sustantivos, adjetivos) y sufijos. Las raíces verbales y los sufijos son elementos morfológicos sin ningún significado por si mismos. Mientras que combinando adecuadamente estos elementos morfológicos se puede expresar cualquier tipo de ideas. Para el profesor boliviano Iván Guzmán de Rojas, atrás de las reglas de esta combinación de sufijos existe dos estructuras independientes; una estructura lógica y una estructura algebraica. La estructura lógica sería la trivalente propuesta por J. Lukasiewicz durante las primeras décadas del siglo XX. Mientras que la estructura algebraica sería específicamente la de los anillos de enteros módulo-3 (Z3). Comprobadamente el aymara posee más de 200 sufijos propios y prestados. M. J. Hardman calcula que combinando adecuadamente sufijos y raíces verbales se puede alcanzar hasta 363.394.720 formas verbales diferentes.
Como la educación oficial en Bolivia, Perú y Chile es en español y considerando que esta educación monolingüe no es de las mejores, mal se puede esperar una educación bilingüe castellano/aymara ó castellano/quechua. Sin embargo existen instituciones y ONGs que vienen difundiendo el lenguaje aymara oral y escrito por fuera de medios oficiales. En ésta labor se destaca radio San Gabriel de La Paz perteneciente del arzobispado de Bolivia y que cuenta con apoyo financiero español. Su programación diaria de 15 horas es integralmente en aymara y contiene programas de alfabetización y difusión de la cultura aymara. Todo esto junto con la edición y publicación de textos básicos escritos en aymara. Otro centro destacado, y con mayor rigor académico, es el Instituto de la Lengua y Cultura Aymara (ILCA), también ubicado en La Paz, es dirigido por el renombrado profesor y lingüista aymara Juan de Dios Yapita. Posee importantes publicaciones sobre gramática y sociología aymara. Finalmente debemos mencionar el brote de diccionarios aymara en Internet, siendo el mas importante la publicación del Vocabulario completo de Bertonio en lenguandina.org.
| 2.-Historia del Pueblo Aymara |
Artículos de Alex Condori, postadas a AYMARALIST.
Ser amerindio
Por "pueblo aymara" entendemos al conjunto de individuos que tienen como
lengua materna al aymara y también a las personas y grupos que claman
para sí su identificación como aymaras.
No existe un subgrupo étnico exclusivo del aymara y recíprocamente el
lenguaje aymara no
puede ser considerado una exclusividad de ningún subgrupo étnico. Esto porque
diferentes subgrupos étnicos tales como los Qullas, Lupaqas, Qanchis,
Carangas, Lucanas, Chocorvos, Chichas, etc. hablaron aymara desde tiempos
pre-incaicos hasta siglos post-incaicos. Geográficamente estos
grupos estaban asentados en diferentes lugares de los actuales departamentos
de Lima, Ica, Huancavelica, Ayacucho, Arequipa, Apurimac, Cuzco y norte de
Puno, zonas de Cochabamba y Potosí localidades, hoy, de habla quechua. Los
apellidos Mamani y Quispe, linguísticamente son
de indiscutido orígen aymara y son de los más numerosos en diferentes
regiones andinas e inclusive urbes del Perú, Bolivia, y Chile.
Sin embargo por el proceso histórico de avance del quechua y castellano
sobre el aymara muchas personas con estos apellidos claman
por una identidad quechua antes que aymara. Otros ni siquiera eso, planean,
si no lo han hecho antes, cambiar Mamani ó Quispe por un apellido europeo.
Básicamente, existen tres corrientes teóricas explicando el origen geográfico
de la lengua aymara; a) en el altiplano del Titicaca (teoría localista
del aymara altiplánico), b) en los andes centrales del actual Perú,
c) en el norte del actual Chile.
La versión localista es conexa con el estado Tiwanaku
sosteniendo que el aymara convivía con las lenguas pukina y
uru/chipaya, siendo el pukina la lengua de mayor prestigio
hablada por la clase gobernante. El principal exponente de esta teoría es
el arqueólogo norteamericano Alan Kolata. Cualquiera que sea
la veradad sobre la lengua de Tiwanaku, un recuento de la discusión
sobre el origen lingüístico, étnico e histórico de los constructores de la
ciudad de Tiwanaku comienza con Cieza de Leon, el primer europeo a
documentar sus observaciones de esta región, en el siglo XVI. Cieza de Leon
recoge versiones de los aymaristas pobladores de la época señalando que
Tiwanaku fue una modelo y las ruinas de Tiwanaku fueron siempre un lugar sacro
dentro del estado Inca. En el siglo XVII Bernabé Cobo observa, y luego
publica, que el nombre aymara de Tiwanaku es Taypi Qala (La piedra
central). Despues de esto Tiwanaku fue olvidado por los estudiosos y
cronistas, posiblemente solo saqueadores lo tengan frecuentado. Con el
adviento de las repúblicas la destrucción y abandono de Tiwanaku
por parte del estado e iglesia bolivianas se dió hasta los primeros
decenios del siglo XX. Miles de piedras de Tiwanaku fueron usadas para
construir edificios y templos de las localidades próximas. En esas
circunstancias
llega a Bolivia A. Posnansky a quien se debe mucho de la fama de
Tiwanaku. De manera radical, Posnansky lanza su teoría de Tiwanaku como
siendo la cuna de todas las culturas de la América pre-colombina. Sin embargo
según esta teoría los actuales indios aymaras no pueden ser descendientes de
los
constructores de Tiwanaku una actitud preconceptuosa, muy del agrado de las
autoridades y élite bolivianas. Como resultado
de esto en los textos escolares no se menciona ni siquiera como remota
posibilidad que la inmensa mayoría de amerindios bolivianos sean los
orgullosos descendientes de los constructores de Tiwanaku cuyas ruinas
son reconstruidas en nombre de una discutible restauración.
Kolata sostiene que la razón fundamental del fin del estado
Tiwanaku fueron las variaciones climáticas relacionadas con el
recientemente estudiado fenómeno "El Niño". Posibles sequías de varios años de
duración podrían haber destruido a este estado altiplánico cuya economía,
como de todos los pueblos andinos antiguos, estaba basada en la agricultura.
Después de la decadencia de Tiwanaku surgieron otras sociedades aymaras,
políticamente organizadas, siendo los más importantes los reynos Lupaqa, y
Qulla. Los Incas sin ninguna distinción denominaron por Qullas a todos
los
aymaristas y también todo este territorio junto con las tierras mas australes
pasó a ser el Qullasuyo. Pedro Cieza de Leon acentúa estas
denominaciones denotando por meseta del Collao a la meseta del Titicaca y,
también, denotando por Collas a todos los aymaristas (Cap. XCIX de Crónica del
Perú).
No hay consenso sobre la manera en que habría sido la conquista de los
territorios aymaras por el imperio Incaico. Unos sostienen que los incas
anexaron pacífica y respetuosamente a los aymaras para luego asimilar
su cultura, una analogía de lo que los griegos fueron para los romanos. Sin
embargo, otros sostienen que hubo cruentas guerras para la conquista del
territorio y estados aymara, y que durante el dominio inca hubo bastantes
rebeliones. Cualquiera que sea la verdad, los incas no
consiguieron imponer el quechua sobre el aymara, por lo menos
nó en la meseta del Titicaca. Cerron Palomino sostiene que en realidad
la lengua de los gobernantes Incas era el Aymara.
La expansión del quechua en el Qullasuyu
es post-conquista española.
La conquista española del imperio de los Incas se inicia cuando 150
aventureros españoles supuestamente invitados del Inca Atawallpa lo
engañan y lo toman rehén. Como la sociedad teocrática de los incas atribuía a
su gobernante poderes divinos, los otros líderes del imperio tardaron a
comprender la crítica situación de su monarca. Esta inconsciencia es la única
causa que puede explicar razonablemente el porque no fue movilizado de manera
rápida, como correspondía, el poderoso y numeroso ejército imperial en aras del
rescate de Atawallpa. En ese entretiempo de varios meses, entre la captura y
la muerte del Inca, estos pocos españoles fueron capaces de comprender las
pugnas entre la diversidad de pueblos que estaban bajo el dominio incaico y de
esa manera ganar aliados entre éstas naciones que veían a los españoles como
sus liberadores del imperio. Después de matar al Inca, los españoles contando
con el respaldo militar y logístico de millares de nativos, rebeldes al
dominio inca, fueron practicamente invencibles en los momentos decisivos de
esta guerra de la conquista. Bastarían pocos años para que éstos aliados
nativos se arrepientan de su fatal error. Pero ya era muy tarde, el imperio
estaba destruido y todos sus pobladores, inclusive estos aliados, reducidos a
condiciones subhumanas.
Durante la colonia el status de los aymaristas y todos los otros nativos fue
peor, inclusive, a la de los esclavos africanos pues éstos últimos tenían
algún valor en dinero mientras que la "indiada" se podía obtener gratis.
Millones de aymaristas y otros indígenas murieron, forzados por los
encomenderos que contaban con el consentimiento de las autoridades políticas y
eclesiásticas españolas. Esta matanza alcanzó las mayores cifras en las
minas de Potosí cuya riqueza de plata fue despilfarrada, entre otras
cosas, en la llamada "armada invencible". Este fue un verdadero
genocidio por el que hasta ahora los descendientes de los
antiguos nativos andinos claman una
declaración formal de arrepentimiento y
disculpas, tal como aconteció en Brasil en abril del 2000.
Después de la batalla de Ayacucho en 1824, que fue la última de la guerra de
independencia, todos los territorios habitados por los aymaras estaban en el
seno del territorio peruano. Pero un año después, en 1825, líderes de la
región del Alto Perú, motivados por intereses personales
y el centralismo limeño, deciden que esta ex-audiencia
se convierta en la nueva república de Bolivia. El lago Titicaca y los
aymaristas
fueron separados en dos partes perteneciendo cada una a diferentes países.
Años más
tarde estalla la guerra del Pacífico que enfrentó Chile contra Perú y
Bolivia. Como las batallas decisivas de esta guerra estuvieron
geográficamente enmarcadas en los antiguos territorios de los Lupaqas y Qollas
se puede deducir la alta cuota de sangre aymara derramada en esta guerra que
ha carecido de cualquier sentido para el pueblo aymara. Chile ganó esta
guerra y con eso conquistó importantes territorios salitrero/cupríferos
de Bolivia y Perú que mayoritariamente eran poblados por aymaristas. De esta
manera intereses ajenos fueron los que los separaron a los aymaristas en los
senos de tres repúblicas diferentes.
La independencia de España, de los países sudamericanos, en poco o nada
mejoraron la condición de los aymaristas y otros nativos. Es más, algunos
historiadores sostienen que su situación empeoró. Hasta recientemente la
práctica del pongaje era una forma sutil de esclavitud en las casas
de los ricos gamonales de Bolivia y Perú. Estimativas actuales sostienen que
el 80% de los 1.6 millones de aymaristas estén viviendo en las ciudades
desempeñando actividades económicas informales y periféricas. El 20% restante
vivirían en el medio rural laborando en la
pequeña agricultura y pastoreo en las peores condiciones de miseria. Como
los castellano hablantes de las urbes son intolerantes con las lenguas
nativas, un aymarista es forzado a aprender el español y consecuentemente
ocultar su idioma materno hasta a sus propios hijos que por lo general
solo hablan español. Esto resulta en la alta tasa de decrecimiento de los
aymara hablantes que amenaza con la extinción del aymara como lengua viva.
Durante casi todos los años del siglo XX siempre existieron personajes y
organizaciones que se decían representativas de los aymaras. La poca
confianza/entusiasmo que consiguieron despertar es porque los líderes de estas
organizaciones casi siempre abandonaron a sus representados una vez que ellos
obtuvieron beneficios para sí propios. Pese a todo esto, debemos
reconocer a algunos líderes aymara que han realizado un trabajo honesto
y entusiasta por la causa aymara. Las voces de ellos demandando el
reconocimiento de la los valores del pueblo aymara, el respeto por la
identidad y lengua, hacen que el "PachaKuti" (tiempo de vuelta) se
transforme de una lejana esperanza en algo factible. Este
movimiento que se nota en muchos documentos y sitios
esparcidos por Internet, nos permite afirmar que el
revigoramiento de la lengua y cultura aymara parece tornarse
una bella realidad. Puede ser que esté comenzando un nuevo capítulo en
el libro de la historia del pueblo aymara.
| 3.-Cultura Aymara |
Posiblemente el principal aporte cultural de la antigua cultura aymara, a la
humanidad, sea la domesticación de la papa(patata). Cuando los
españoles
conquistaron al imperio Inca encontraron a la papa cultivada y consumida en
todo
el territorio Inca. Sin embargo, en la meseta del Titicaca, como en ningún otro
lugar, encontraron mas de 200 variedades. Los antiguos aymaras también fueron
pioneros en inventar la técnica de deshidratación de la papa, con fines de
almacenaje. Esta papa deshidratada es obtenida y consumida masivamente hasta
los días de hoy y es conocida como ch'uñu(chuño). Dependiendo del
procedimiento particular usado puede tener otros nombre, tunta, muraya,
etc. Esta técnica de deshidratación de la papa es basada en el
aprovechamiento de las condiciones climáticas de los 4000 metros de altura de
la meseta del Titicaca. La papa es expuesta alternada y constantemente, durante
2 semanas, a los quemantes rayos solares diurnos y a los congelantes fríos
nocturnos.
Después de la conquista española del imperio incaico, la papa fue rechazada
como alimento por los españoles, por aproximadamente 2 siglos. En algunas
partes de Europa era una planta decorativa. Fue en Irlanda,
que no tenía otras alternativas alimenticias, donde la papa se convierte
rápidamente, en alimento exclusivo. Esta dependencia se manifiesta
dramáticamente cuando aparece una plaga que acaba con cosechas enteras de los
Irlandeses. Hasta ahora ellos recuerdan esa calamidad como la Irish
Famine. A partir de la aceptación de los irlandeses, después de los
ingleses (patata inglesa), la papa es aceptada en todo el mundo como un
alimento de primer orden. El término potato, y sus derivados como
patata, batata, etc; es de origen caribeño y fueron los ingleses quienes lo
acuñaron.
Las antiguas sociedades aymaras eran necroteístas, es decir cada muerto se convertía en un Dios que tenía que tener su chullpa. El acabamiento de la chullpa era conforme la jerarquía del difunto, a mayor jerarquía mejor elaborada la chullpa. Los conjunto de Sillustani y Cutimbo son ejemplos de sepulcros de la antigua élite de los Collas y los Lupaqas. Estos vestigios de Sillustani y Cutimbo permiten establecer que los antiguos aymaras desarrollaron de manera independiente la gran arquitectura de la piedra, con finos acabamientos y tamaños colosales. Como la construcción de la chullpas, de la élite, exigía gran precisión, es fácil deducir que instrumentos de metales mezclados como el bronce eran del dominio pleno de los antiguos Collas y Lupaqas. Además, claro está, de otros puros como el cobre, oro, etc.
Obviamente en los andes siempre se ha cultivado la música. Pero recientemente
se conoce como música andina a la música cuyo núcleo ejecutor es
compuesto por 4 instrumentos: siqu(siku), charango, bombo
y quena. El siqu es de origen aymara y al grupo de músicos que lo
tocan/danzan se les conoce como siquris. Esto porque en aymara
-iri es un sufijo quedenota actor/ejecutor, de manera que siquri, en
aymara, significa el tocador/ejecutor de siqu. El charango es de creación
posterior a la conquista española, pues originalmente los instrumentos de
cuerda fueron desconocidos en los andes. Antiguamente eran hechos con la
caparazón del armadillo que en aymara es conocido como khirkhinchu. la
mayoría de historiadores sostienen que el khirkhinchu fue creado en la zona
aymara en el siglo XVII.
Música Andina
Tecnología del chuño Hasta los años 60 estos instrumentos fueron rechazados por los pobladores de la urbes y solo eran tocados por los indígenas en zonas rurales y remotas. A partir de la segunda mitad de los años 60 la juventud chilena inicia un movimiento político-cultural de carácter contestatario. Esta actitud toma como símbolo un movimiento musical denominado de nueva canción o también canción protesta que es exclusivamente ejecutado por los 4 instrumentos musicales indígenas. Los primeros exponentes de esta nueva canción son Victor Jara, Inti Illimani, Kollawara e Quilapayun. Posteriormente esta música es difundida y aceptado por estudiantes de los otros países andinos, especialmente de Bolivia y Perú, que en la época estaban bajo gobiernos militar/dictatoriales. A comienzos de los años 80 la nueva canción deja a un lado su mensaje político y es aceptada comercialmente transformándose en música andina. Ahora existen cientos de grupos practicantes de esta música tratando de alcanzar algún éxito comercial. En este empeño, es muy frecuente verlos actuando en las plazas y estaciones de los metros de ciudades europeas y de EEUU. Solo pocos de ellos ven estos esfuerzos coronados.
Existen muchas danzas de origen aymara. Están clasificadas en
dos grupos: danzas nativas y
danzas mestizas. Los orígenes de las danzas nativas se remontan a
épocas anteriores a la conquista española, por lo tanto tienen pocos elementos
de origen europeo. Infelizmente, estas danzas son escazamente aceptadas en
las urbes siendo únicamente practicadas por los aymaras rurales. Ejemplos de
éstas danzas: Sikuris, Pinkillus, Chaqallus, Lawa K'umus, Chuqilas,
K'usillos, etc.
Por otro lado las danzas mestizas son las danzas con
origen posterior a la conquista española. Así, poseen elementos aymaras y
europeos de manera equilibrada. La mas conocidas de estas danzas, como
la diablada, la tuntuna(tundiqui) y la morenada, etc. tienen su
orígen en Oruro, son ampliamente aceptadas y ejecutadas en los centros
urbanos de la meseta del Titicaca. Su vestimenta, llamada traje de luces, a
semejanza de los trajes de los toreros españoles esta riquísimamente
ornamentada
por fantasías haciendo que su adquisición/flete sea a un costo elevado.
Una curiosidad es que hasta la década 50 del siglo XX estas danzas de trajes
de luces eran desconocidos en Puno. Hasta entonces, la fiesta de
la candelaria puneña era únicamente celebrada con danzas nativas.
| 4.-Religión Aymara |
Los limites de la evangelización
El mito del kharisiri a) Religiosidad Antigua[Pre-Cristiana](?-1550)
Los distintos pueblos aymaras de la antigüedad han tenido diferentes Dioses locales y portanto variadas formas de religiosidad. Sin embargo esta variedades locales estaban basadas en los dos pilares de la religiosidad Pan-Andina como son: la religiosidad agrícola y la adoración a los ancestrales(muertos).
El antiguo Dios aymara Thunupa que es el icono central de
la escultura pétrea conocida como la puerta del sol, en Tiwanaku,
personifica varios agentes de la naturaleza como el sol, viento, lluvia,
granizo; que pueden influir, para bien o para mal, en la producción agrícola.
Un otro aspecto de esta manifestación de fe agrícola era(es todavía) la Diosa
Pachamama (la madre Tierra),la productora de los alimentos y
pastizales. Esta Diosa/madre exige sacrificios siendo su predilecto el feto de
llamas.
Por otro lado la adoración
a los ancestrales(culto a los muertos) se manifestó de manera material en la
construcción de tumbas-templo cuya complejidad era conforme la importancia del
difunto. Las chullpas de Sillustani y Cutimbo, en Puno, son un vestigio
de esta manifestación espiritual aymara.
Los Dioses locales son los cerros protectores (Awki, Achachila), Esta forma de manifestación de fe continúa vigente hasta hoy día en que cada cerro local tiene un nombre y es siempre invocado como el protector local. Los Dioses del mal eran los subterráneos conocidos por Anchanchu ó Saxra. Dioses menores residen en las nacientes de agua (Phuju). Otro aspecto importante relacionado a la espiritualidad aymara es la medicina ritual y naturista cuya práctica es realizada por los yatiris (sabios). Los yatiris de mayor prestigio y eficacia desde tiempos inmemoriales, hasta el presente siglo XXI, son originarios de pueblo Kallawaya en la cordillera del Charazani en Bolivia.
b) Religiosidad Moderna[Cristiana](1550-actualidad)
Las autoridades políticas y eclesiásticas españolas trataron, sin éxito, de destruir la religiosidad nativa aymara. Ellos destruyeron los iconos, las chullpas, etc. Es de ingrata recordación la manera brutal en que fue impuesta la nueva religión. Pero las fuerzas de la naturaleza, los cerros, los lagos, la tierra estaban ahí incólumes alentando, aunque clandestinamente, la tradición religiosa de los aymaras. Sin embargo, es justo señalar que hubieron muchas voces, al interior de la Iglesia Católica, que se opusieron a esta forma equivocada de "evangelización". Dentro de estos sectores moderados de la Iglesia estaban las órdenes religiosas de los jesuitas y fransiscanos que optaron por cristianizar o acomodar los antiguos Dioses aymaras. De esta manera el poderoso Dios Thunupa es transformado en Apu Qullana Awki, identificación útil para fines de explicación religiosa de la creación del mundo. Sin embargo, una característica importante del Dios Thunupa era su identificación con los rayos y truenos; así Thunupa puede ser simultáneamente Apu Qullana Awki(creador del mundo) y San Bartolomé (el patrón de los rayos). Otra acomodación sincrética importante es la identificación de la Pachamama con la Virgen María. Esta mixtura es reflejada en las costumbres(fiestas patronales), en el arte del siglo XVIII (Escuelas Cuzqueña y Potosina de Pintura) llamado de mestizo barroco. Un otro ejemplo de este sincretismo es el santuario de Nuestra Señora de Copacabana, el lugar a orillas del Titicaca es puerto natural hacia la isla del sol y Quta Qhawaña(Copacabana) ya era sagrado antes del arribo del cristianismo.
Durante los primigéneos e intolerantes años de las actuales repúblicas andinas este sincretismo fue practicado de manera clandestina. Desde la segunda mitad del siglo XX este sincretismo es practicado abiertamente, contando incluso con la anuencia de la Iglesia Católica. Las Iglesias Protestantes(evangélicas) continúan intolerantes, prohibiendo incluso la práctica de la medicina ritual tradicional que ha generado una enorme discusión, pues es sabido que mucha de esta medicina tradicional tiene resultados prácticos positivos, especialmente con los renombrados Kallawayas. Un yatiri convertido/adepto de alguna iglesia protestante es prohibido de continuar a ejercer sus conocimientos curativos. Por otro lado, El ritual aymara de la ch'alla que es el agradecimiento a lo tierra(Pachamama) coexiste pacíficamente con las fiestas patronales católicas.
Un aspecto interesante de este sincretismo es que la fiesta más importante del cristianismo como es la Navidad, nunca tuvo ese carácter de importancia entre los cristianos campesinos aymaras. Para el el campesino aymara es mucho más importante las fiestas de carnavales (mara anata), época de florecimiento de los campos de labor y por tanto época propicia para efectuar la ch'alla para que las flores se conviertan en buenos frutos. Es claro que en los últimos años con la inmigración masiva de los aymaras a las los centros urbanos, se calcula en un 70-80%, las lucecitas (de Taiwan) de Navidad, las caretas de Papa Noél han hecho que éstos aymaras urbanos asimilen esta fiesta, pero en este caso su celebración no es distinguible de los demás, por lo que carece de algún sentido hablar de una tradición de Navidad aymara, como algunos piensan puede existir.
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